Sigue que te Sigue el Cuento de la Buena Pipa


[sí continuaba]

Natalio Ruiz recordaba lo que habíale sucedido aquella otra vez. Ding-dong, quién andaba allí, nadie, ábrese la puerta, el maletín.
El maletín era del Sr. Poe y su tenencia acarreó consecuencias como la que a continuación se ilustra: salían despedidos del inodoro torrentes de sapos enajenados, y no paraban de salir.
Natalio recordaba aquella ocasión y el sufrimiento que le supuso.


"¡Recórcholis! ¡Miércoles, jueves y domingo, que no me vuelva a pasar lo que me pasó!"

Por lo tanto no abrió la puerta esta vez. En lugar de eso echó llave a ocho cerraduras herrumbrosas y un candado, y pegó la unión de la puerta y la pared con cinta scotch.

Luego se bebió un café, se lavó las medias con agua y con jabón y se fue a dormir.

[continuará]

[supuestamente]