domingo, 7 de marzo de 2010

No quiero que tiemblen mis rodillas, no quiero que se mueva el piso, no quiero un silencio inexorable, no quiero estos dos ojos cobardes, no quiero en mi pecho una prisión y adentro mi tambor insoportable, no quiero cosquillas en los pies, no quiero que se retuerza mi estómago, no quiero que otra vez se caigan las paredes y me quede yo sola, sola en el mundo y sola frente a vos, no quiero que suden mis manos, que duden mis palabras, quiero vomitarlo y escupirlo todo, mi ser, vísceras y sangre.