No quiero que tiemblen mis rodillas, no quiero que se mueva el piso, no quiero un silencio inexorable, no quiero estos dos ojos cobardes, no quiero en mi pecho una prisión y adentro mi tambor insoportable, no quiero cosquillas en los pies, no quiero que se retuerza mi estómago, no quiero que otra vez se caigan las paredes y me quede yo sola, sola en el mundo y sola frente a vos, no quiero que suden mis manos, que duden mis palabras, quiero vomitarlo y escupirlo todo, mi ser, vísceras y sangre.