martes, 29 de junio de 2010

Hormiguita viajera

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¡Puf! Lindísimo el título, che.

No, no es un cuento de la infancia ni otra historia que inventé para Totó.
Es cri-cri-cri-cristina.

Cristina, ¡¡¡no quiero estudiar más!!!

Cristina me miró como sorprendida, con la cara de estar como sorprendida que tiene todo el tiempo.
Lo distinto es que Cristina me había escuchado y estaba pensando, me había prestado sincera atención.

Hipotéticamente hablando: si le digo a mi mamá lo que le dije a Cristina, su respuesta se restringe a la mera acción cansina de chistar; si le digo a mi hermano, sigue jugando a la play.

Eso me pasa



por seguir buscando


en los mismos

viejos

rincones

de siempre.

¡Cristina me escuchó!
Me miró
con su carita nítida y preclara
en el sol del departamento del onceavo piso
y me preguntó:

¿querés trabajar?

Antes de mirarme de nuevo, pensarlo un poco más y preguntarme:
¿para qué estudiás una carrera tan larga?