martes, 21 de junio de 2011

Más inmediata que ecuménica, inefable sí y epistolar.

Decidí andar con la vida a cuestas en la hoja que llevaba impreso el mensaje que le escribí a Nicolás. "El don de sacar excusas de la galera de la pelotudez", se llamaba el mensaje, y más que un mensaje parecía una carta, un manuscrito importante y cercano, un texto procesado por el pulso y el tiempo real de mi diestra. Comenzaba con estas dos palabras: "Ni histérica". Pero, de repente, estoy hecha un desparpajo de ropa holgada y cabello enmarañado, que olvidé que tengo y que se supone que debo lavar, y digo - bueno, olvidé qué iba a decir.

Aprendí a no enojarme porque Pura Miel se mofe de gente que tiene un perfil que encaja -en teoría- perfectamente con el mío. Y asumo el hecho: me visto con ropa de mi madre, con ropa de mis abuelas y con ropa de fantasmas que legaron sus pedazos a una feria americana de calle san luis.

Pero no me voy a hacer la rara. Mas bien, estoy siendo muy común. También asumiré otro hecho: se me dio por colgarme de la abstracción hasta hacer agua. Me divierte nadar.
Hoy recapacité sobre algo que me dijo un amigo acerca de lo que yo llamo salir de la cueva. O lo que un amigo llama patear el tablero. O lo que el amigo de un amigo llama dar un salto al vacío. La conclusión que aventuré fue que quiero empezar a salir a pasear debajo de un ala protectora.
La duda asiste a mi función. ¿Es posible en lo absoluto? ¿No encierra el enunciado en sí mismo una contradicción? El concepto de salto al vacío inhabilita de antemano el de protección. Se define por la no protección. ¿Mi verdad depende de la terminología que escoja? ¡Basta de calidez intrauterina! ¿Saldré alguna vez de la cueva si me siento a esperar a que alguien me lleve de la mano?
La respuesta a todo es una sola, inenarrable cualquiera sea la pregunta. La traducción es "Basta de capricho".
Capricho es un niño pecoso que se marcha cuando lo logro escarmentar.
¿Cómo le digo basta al Miedo? Las dudas se ponen a gritar.
¿Y acaso lo anterior no encierra otra contradicción? Capricho se marcha cuando ha sido escarmentado. Es decir que cuando es corregido, aprende, pero no obra, sino que se va. ¿Cómo hablar entonces de un aprendizaje real?
¡Capricho, quedate conmigo!
Pero no te portes mal.