jueves, 15 de septiembre de 2011

Últimamente me dan ganas de que los abrazos no terminen nunca.

"¡No se pone con línea oblicua!", brama Xixa a Chinchulín. Me abstraigo de toda matemática, miro para un lado y me digo que poemas también extienden los brazos generosos, ofrecen su guarida, espaciosa algunas veces, de cuando en cuando un poco fría.
Olía yo el césped hoy en el remanso del día inclasificable y Escudera dijo: "Están cortados verdes para algunas cosas".
Precoz o veterana, de mi collar de poemas que abrazan, obsequio del azar menos azaroso, dejo aquí constancia.