El receso por la gripe A fue un largo período de paranoia y encierro; paranoia por cierto cuestionable, y encierro en extremo aburrido. Tanto que, en nuestro caso, Anahí y yo terminamos incursionando en una faceta, en mi caso, muy poco explorada. Esta vez, antes de comer -faceta que definitivamente sí hemos explorado- cocinamos.