jueves, 14 de octubre de 2010

Bueno, bueno, correcta, al menos. Ay, ay, una cosquilla tirita en mis dedos mientras dejo el maltrecho telefonito del año de la escarapela hirviendo sobre el escritorio. ¡Pero al menos correcta! Si mis cachetes están rojos no es tanto por vergüenza. Puede que nunca se me hayan pasado los rayes, las fijaciones, la sublimación de deseos en pensamientos sobre Alex Kapranos. No hay estación que valga, porque no tiene que ser primavera para cosas como ésas. Pero esto sí sabe más a una coincidencia. Ya me había olvidado por completo de lo que eran los mensajes así.