viernes, 7 de enero de 2011

Función Fá[t/l]ica


Herejías de cartón emergen,
Afloran a lo superficial del ser.
Endebles meridianos dilatan y contraen
Las horas, que esperan
Ser vistas por juiciosas miradas congruentes al miedo.

Pequeños corpúsculos espaciales
Aglomerados sobre un lienzo sin control
Remoto, justo cuando comenzaba
“La rebelión de los aparatos eléctricos”.

Quise arrancarme los ojos y ofrecérselos a Dios,
Si es que existe;
Al cielo, al sol,
A Dios,
Si es que existe.

La mística de las ratas no me lo permitió. Tendrían que verlas, menudo espectáculo el que dan. O tal vez, después… como que me arrepentí un poquito, no?

Tras la muralla de las tipografías demenciales,
Hallé tu prótesis (dental, mamaria, la que vos quieras).
Sin buscarla siquiera, topé con ella y le pedí
Un deseo: que los astros estén de nuestro lado.

Mientras tanto, sigo
Contemplando mis dedos lánguidos, fétidos,
Con manchas de nicotina. Se estrolan contra las teclas negras,
Negras, negras del piano añejo, como el buen vino.
Con cuerpo, como tu cuerpo adobado de vino,
Añejo, como el piano.
Los acordes disminuidos suspendidos en el tiempo.

Tal vez eso sea lo que sucede cuando una pierde el control, y ella (también) pierde el control y Joy Division y la Puta que te parió!