viernes, 19 de marzo de 2010
Y Anahí, al fin
Regresaste y me trajiste un recorte de diario con la foto bien grande de los integrantes de Franz Ferdinand, y yo no pude ir a ver a Franz Ferdinand y vos no podés ir a ver a los Guns ni a lo que queda de ellos y yo espero romper el maleficio con BB King y su bella Lucille. Yo me tomo un agua y vos te tomás una sprite y el aire acondicionado se podría poner un poco las pilas y yo te divido al mundo en dos grandes grupos, o más bien en un grupo muy grande y en uno muy pequeño, el pequeño grupo del que querría ser parte pero en el cual soy como una inmigrante sin papeles y el gran grupo en el que se amontona todo el resto de la humanidad (que me tiene sin cuidado) y al cual francamente tampoco me siento pertenecer. Te digo que soy como una mosca revoloteando por todos lados. Te digo que no quiero más la mierda introspectiva, la cosa autorreferencial del blog, que quiero escribir como antes, que vuelva mi inspiración. Vos me acompañás a una joyería a preguntar si venden relojes de bolsillo, pero apenas si saben de lo que les estamos hablando, y seguro que cuando encuentre uno va a ser muy caro.