sábado, 20 de marzo de 2010

Llovía en Rosario y lloré

Sos una ciudad linda, muy linda, lástima que no puedas ser mía. Pero así abajo de la lluvia como ahora, toda gris y pegoteada, la gente apenas un murmullo y yo una sombra, me parece que te pertenezco más que nunca. Trato de no asesinar a nadie con mi paraguas, el repiqueteo de las gotas y del asfalto tranquilo y triste, los árboles más y más se ven como el recuerdo de un recuerdo que tuve alguna vez. Mis pies breves, vacíos si no los suceden más pies, son como las palabras de un cuento, que habla de vos y de tus calles.