lunes, 7 de junio de 2010

Mi nuevo apodo

Como no soy original, voy a escribir un manojo de cosas tontas. A saber: no tengo ganas de andar volándola con el ingenio y con la pose; esto, hoy, es lo que hay. ¿A quién le sigo dando explicaciones? ¡Upa! Cartelito. Se escuchó el tilín del msn en mi ventana y lo miro como si fuera a encontrar algo para mí, ¡pero qué digo! Si yo no chateo. Sofía, estudiante, ciudadana, hija, hermana, amiga, chamuyera, desaparecida, nadie sabe dónde está. Pero lo que sí, ¡Sofía no chatea! Y ahora más que upa, epa, que estoy hablando en tercera persona otra vez y eso no está bien. Mientras hablo, les comento, se me están escapando los dedos a cualquier tecla y no paro de escribir una aberración tras otra. ¡Be larga, por favor! ¡Be larga de Boluda! Borro, arreglo. Escribo de vuelta. Y así todo el tiempo, y esto deviene en un divagar sin sentido, sin más propósito que jorobarlo a usted, señorito lector. Sin más lo saluda atentamente,

la loca del sombrero.