domingo, 19 de septiembre de 2010

Castaña tarada

Algo tan suave como Simon & Garfunkel me acaricia el oído ahora, y alguien tan descabelladamente maravilloso como Luca Prodan me dice que
mejor no hablar    
de ciertas  
   cosas.
"La otra vez le caí con una crisis a Cristina."
"¡Ah, sí! Nos dijo. Que querés dejar la facultad."

Mi vinilo se llama Desperdiguemos nuestros problemas pelotudos en gente que pifia, y el corte de difusión es Te fuiste al carajo.
La música encarna la voluntad.
¿Quién lo dijo, Kierkegaard o Schopenhauer? Schopenhauer, definitivamente Schopenhauer.
A Cristina, como a mí, le vendría bien escuchar un poco a Prodan.