martes, 14 de septiembre de 2010

El state-of-the-art es lo que me recuerda lo muy troglodita de mi relación con la tecnología. ¡Miento! Ni siquiera. Mi naturaleza perezosa ha remado tanto contra tanta corriente que hoy hasta lo devenido en básico me es exigente. No tengo derecho a referirme al state-of-the-art, porque no tengo ni acceso a la red. Punto, punto. Ahora la crucecita.