sábado, 25 de septiembre de 2010

¿Pero quién no escribió un cuento sobre una mina que se muere?
Qué manera de abusar del subjetivismo abstracto. ¡Qué poronga!

No fui a ver a B.B. King porque mi viejo tuvo alguna crisis que fue más importante que hacerme un favor a mí. No compré la entrada por mi cuenta porque el tiempo prefirió que liquidase mis últimos quinientos pesos en cuotas y no de un tirón.
No me lavo la cabeza porque no tengo ganas de estar limpia para los demás. En serio, no me jode chorrear grasa. La normativa de burócrata es la misma de aquellos que no son acometidos por un impulso homicida cada vez que ven una publicidad de Pantene, cada vez que ven una publicidad.
No fui a la odontóloga hoy porque destrocé el despertador contra el escritorio diez minutos antes del horario del turno estando como bajo el efecto de veinte miligramos de rivotril.

Quiero vivir desnuda. Quiero casarme con Antonio Birabent.
Quiero prender fuego cada sede administrativa y planta productiva de Procter & Gamble.
Quiero dejar el clonazepam.