"No, si es un aparato, es un aparato." Así es probable que mi madre se esté refiriendo a mí en este momento mientras habla por teléfono, muy seguro por incidencia de asuntos como el haberme levantado en un trance hipnótico de mi cama para empezar a gritar por el hecho de que alguien lavó mi mate sin mi consentimiento.
"¡Lo quería lavar yo! ¡Yo lo quería curar! ¡Yo lo quería curar!"
Claro está, el mate lo había lavado la chamán que me alumbró.