domingo, 13 de marzo de 2011

Efemérides.

7/10/10

1.- Me murmuro para mis adentros un mensaje que darle, que callo por prevenirme de su rabia. Hablo de mi hermano. Algo así como: “Ya va a ganar Newell’s”. Las rabietas pueden tranquilamente traducirse en pantuflas que vuelan por el aire hasta dar con mi cara.

2.- “Abuela, ¿tenés algo con mangas largas?” Sé que tal vez sí soy más normal que gorda, pero me gusta taparme. Aproveché en consecuencia la venida de la brisa casi estival.

Atuendo que resultó: mitad ochentoso (grandes dimensiones, brillos, textura símil cotillón de casamiento), mitad hindú (no me digan hippie).

3.- Lo cierto es que no tengo objeción ni aversión alguna hacia el hippismo; todo lo contrario. Empero lo cierto es que no basta una apariencia para las denominaciones certeras, ergo...

4.- ¿Termino de cerrar la idea si recuerdo que soy una burguesita malcriada? Amén.

5.- “Alguien en mí hoy se acerca escandalosamente a la persona más feliz del mundo”.

6.- Decidí, pues, que no juntaba tanto miedo. Me mandé, pues. “Tate, ¿me puedo ir a vivir a Buenos Aires?” Las respuestas me sonaron a afirmaciones.

7.- “Mirá lo que te regala la abuela, má”. Léase de lo ya especificado: ochentoso, grandes dimensiones, cotillón.

8.- Comparé un perfume viejo que me regalaron para mis quince con una unidad del mismo perfume de industria nacional comprada hace poco. El mismo hedor ardoroso del alcohol y los vencimientos prendió fuego mi nariz. Revisé todos mis perfumes viejos, los pocos vigentes, los restos ancianos, las botellitas variopintas. Coloqué en muñecas, antebrazo, dedos anulares, meñiques, tapas de botella. Coqueteé con la izquierda y la derecha.

9.- Abrí audaz un cajón y desempolvé antiguas billeteras, sobres y cartas, consumiciones de fiestas, entradas del cine, un diario íntimo. Me conmovió una tarjeta con palabras de Lolo y de Mamá. Cómo los amo.

10.- Acurrucada en posición fetal saboreé la modorra. Apenas abrazando el diario recordé los compromisos de lo venidero (que empieza dentro de unas cinco horas) y un poco me desperté. Observé el desorden, lo tranquilo, la reminiscencia de los años. Me dejé vencer. Voy a dormir.

11.- Me murmuro para mis adentros palabras que saberme: “responsabilizarme, luchar contra las caries, vencer. Voy a dormir, nodriza fina. Acuéstame”.

Fin.