sábado, 19 de junio de 2010

Cuentos de la buena...

Hoy le conté un cuento a Totó.
El cuento era más o menos así:

[recordar: Totó tiene cinco años y yo no tengo mucho cerebro]

Natalio Ruiz estaba un poco aburrido. Vivía en un departamento chiquito y ocupaba su tiempo de la siguiente forma: iba a trabajar, volvía, lavaba las medias sucias con agua y jabón, tomaba un café, secaba las medias, se las ponía y se iba a dormir.
Un día se encontraba en su balcón sentado en un taburete, muy pero muy concentrado mirando una nube que tenía forma de tetera cuando, de pronto, pensó: "Qué aburrido esto, che. Nadie me viene a visitar, no me llaman por teléfono, no me encuentro a nadie por la calle." Y entonces:

ding dong!

Natalio Ruiz sobresaltado se dirigió a la puerta y espió por el postigo.

Noroeste, nada.
Sudeste, nada.

Nada de nada, miró en todas direcciones y allí no había nadie.
Regresó a su balcón.

[continuará]

[o tal vez no]