El cuento era más o menos así:
[recordar: Totó tiene cinco años y yo no tengo mucho cerebro]
Natalio Ruiz estaba un poco aburrido. Vivía en un departamento chiquito y ocupaba su tiempo de la siguiente forma: iba a trabajar, volvía, lavaba las medias sucias con agua y jabón, tomaba un café, secaba las medias, se las ponía y se iba a dormir.
Un día se encontraba en su balcón sentado en un taburete, muy pero muy concentrado mirando una nube que tenía forma de tetera cuando, de pronto, pensó: "Qué aburrido esto, che. Nadie me viene a visitar, no me llaman por teléfono, no me encuentro a nadie por la calle." Y entonces:
ding dong!
Natalio Ruiz sobresaltado se dirigió a la puerta y espió por el postigo.
Noroeste, nada.
Sudeste, nada.
Nada de nada, miró en todas direcciones y allí no había nadie.
Regresó a su balcón.
[continuará]
[o tal vez no]